Bicicleta

Nostalgias Tórridos veranos de fin de la infancia, días sin tiempo, amigos, tardes interminables de sol que inundaba las calles de Buenos Aires y las sombras de los árboles eran deseados refugios para la ardida piel. Época de probar trajes nuevos, de empezar a jugar a ser adultos,   cuando todos los amigos nos juntábamos … Sigue leyendo Bicicleta

Hijos

Una sola carne serán, dijo al principio. Nosotros pensamos en la pasión, Él pensaba en ellos. Una sola carne que eterniza los vínculos para siempre.   Nuestro narcisismo ya no puede romper lo que ellos han unido. A nuestra imagen y semejanza ansiamos que sean. Llevan nuestros rasgos y nuestros gestos en sus rostros. Portan nuestras frustraciones e ilusiones, … Sigue leyendo Hijos

El perro marrón

Entre los 10 y los 12 años, todo mi mundo giraba alrededor de jugar a la pelota. Allí, la canchita del barrio que, con su piso de tierra y arcos imaginados entre árboles y bultos de ropa, era el sitio más deseado de la tierra. Almorzar después de la escuela y salir a patear hasta … Sigue leyendo El perro marrón

El Candidato

—¡Nuestro país es el mejor país del mundo!— Hizo una pausa, miró al auditorio, y agregó—¡Por eso nos envidian, por eso nos quieren quitar lo que es nuestro, lo que por derecho es del pueblo y de nadie más! ¡Yo no lo voy a permitir! Ubaldo terminó casi en un grito y se calló de … Sigue leyendo El Candidato

Potrero

Jugar a la pelota fue la principal motivación para levantarse cada madrugada para ir a la escuela durante casi toda la infancia masculina de la década del setenta. Cuando ocurría la magia, nuestro nombre cambiaba en una asombrosa metamorfosis por el de aquellos que hacían latir nuestra alma. Así nos convertíamos en Alonsos, Curionis, Perfumos, Bochinis o Bertonis, Suñes, Cárdenas, Telchs, Chazarretas, y a veces también en el Pato Fillol, los ídolos futbolísticos de antaño.