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DESILUSIÓN

DESILUSIÓN

DESILUSIÓN

01

Creer que todo irá mejor,
pensar que el futuro llegará,
ansiar un poco la paz,
esperar normalidad.
Cómo todos ¿Cómo nadie?

 

02

Pero no.
No se puede creer,
ni se puede esperar.
No se puede ansiar,
ni se puede pensar.

03

Las garras de lo inevitable vuelven.
Cuándo parecían ausentes,
sólo dormían.
Ahora despiertas lastiman,
y desgarran
la ilusión
de vivir presente,
de soñar futuro.

04

No se puede escapar del encierro que aprieta el cuerpo y sofoca el alma. Los instantes de libertad yacen perdidos en la bruma de los tiempos. Encierro que agrieta la memoria, y despierta el sueño, duerme el deseo, olvida el sabor. Sólo queda la espera que lo eterno ofrezca sentido y lo eterno guarda silencio.

05

Y la noche, que todo lo apaga,
no pausa la angustia,
ni detiene el ansia
de escuchar a la esperanza
amanecer.
Ansia que sólo escucha el corazón
que palpita incansable y,
con esfuerzo infinito,
resiste el silencio
de lo eterno,
una noche más.

06

DESILUSIÓN

El AMOR Y LA PERDIDA

El AMOR Y LA PERDIDA


En este segundo párrafo, Jobs se refiere al amor y a la pérdida.

Y mi reflexión es que el dolor y la entrega son sensaciones compañeras en algunos especiales momentos de nuestra vida, ya que siempre que descubrimos el amor, la fragilidad se muda a nuestro lado, se acobija en nuestro pecho, la vulnerabilidad de lo transitorio nos envuelve, justo en ese instante que nos descubrimos eternos. 

Y lo que hace que lo que amamos sea tan valioso es precisamente su fragilidad, que conlleve implicita la posibilidad de perderlo.
Y cuando lo que amamos no es una persona sino que es un sueño, sueño que anhelamos porque sentimos que nos define como personas y que es parte de nuestro destino y por alguna extraña razón, se derrumba cuando casi le vemos a nuestro alcance, podemos sentir que todo se desvanece, que quizás nada ya tiene valor y la derrota nos sumerga en el desasosiego.

Pero en algunas ocasiones los golpes son capaces de generar dos cosas:

La primera es que somos limitados y que debemos aprender mucho todo el tiempo, que lo que creemos de lo que es mejor para nosotros muchas no lo es.

Nos enseña humildad 

Y lo segundo es que la caída cambia la perspectiva de cómo vemos la realidad.

Existen cosas que sólo se comprenden si se observan o bien desde muy alto o bien desde el piso, y es desde esos lugares que se descubren sendas que nunca se hubieran visto de otro modo.

Nos enseña la vida desde otro punto de vista.

 El dolor nos cambia y ese cambio a veces genera en nuestro interior caminos nuevos que nunca pensábamos que iríamos a recorrer y que terminan definiendo sin buscar quienes somos en la vida.

Nunca, pero nunca, debemos dejar de creer.

Para concluir dos citas finales que siempre me enamoraron:

“Debes amar el tiempo de los intentos¨ (Silvio Rodríguez)
“El sentido de una oración no se percibe hasta que se pone sobre ella el punto final” (Boris Cirulnyk)
El sentido de una vida solo se completa cuando se pone sobre ella el punto final 
.

OSCURIDAD

OSCURIDAD

Qué hacer cuando sólo la oscuridad te rodea?
¿Qué hacer cuando tu vivir es sólo sombras?
¿Qué esperar cuando ya no se puede soñar,
cuando la esperanza es un recuerdo desteñido?

 Cuando las ganas de seguir se evaporan

y sólo queda esperar el final.Cuando sólo se 

vislumbran fantasmas 

que acechan en la penumbra del camino.

El deseo es ya un eco lejano,
el placer más un recuerdo que una historia.
El sueño es un imposible diario,
moverse es un lento padecer.

Las miradas tantas veces deseadas,
tantas veces anheladas,
tantas veces extrañadas,
ahora son rehuidas, perdidas en la oscuridad.

Oscuridad que me rodea y
no me deja ya verte,
que no me deja ya encontrarte,
que no me deja ya contemplarte,
sólo eres un lejano recordar.

Oscuridad que me separa del semejante
vuelto súbitamente distinto.
Oscuridad que me aterra indiferente.
Oscuridad del pensamiento.
Oscuridad del sentimiento.
Oscuridad de la voz.

Oscuridad que oprime,
que vuelve todo insípido,
que atraviesa mi alma golpeada,
mi cuerpo roto, mi mente seca.

¿Qué hacer cuando nada se ve?
¿Cuándo nada se siente,
cuando el futuro es sólo dolor?
¿Cómo seguir a tientas?

Quizás si escucho tu amor, me guíes.
Quizás si veo tu voz, me orientes.
Quizás si siento tu alegría, me levantes.
Para seguir un trecho más, unos pasos más,
en el negro camino de la oscuridad.

DOLOR

DOLOR

Dolor inevitable.

Dolor insoportable.

Dolor del cuerpo.

Dolor del alma.

Que irrumpió sin pedir permiso

y se queda para siempre.

De a poco se convierte en mi compañero,

como un extraño que me habita.

Pero ni siquiera es alguien contra quien pelear.

Quizás sea mi mente, que se incendia y se destruye sola,

quizás por mi culpa, por los conflictos que no pude ver,

quizás es sólo porque sí, simplemente porque soy humano,

o quizás fue Dios, buscando cambiar algo en mí.

Dios que duele.

Dios que lastima.

Dios que interroga.

Dios que destruye lo que creó.

Que parece estar ausente,

que parece haberse ido a algún lugar lejano.

Su ausencia me inunda de interrogantes.

Interroga mi ser entero,

mi pensamiento, mi sentimiento,

mi afecto, mi fe.

Me voy volviendo otro sin percatarme

y recuerdo al que fui,

y me reconozco,

y me desconozco.

Curiosa paradoja,

metamorfosis inversa

de mariposa a oruga,

de volar a arrastrarme,

sólo porque estoy vivo,

sólo por eso,

sólo porque me toca.

Entonces peleo.

Más que siempre, más que nunca,

más lejos que lo que soñé,

con todas mis fuerzas.

Cruzo océanos,

descubro historias,

recorro caminos,

antes que el dolor me paralice,

intento seguir volando.

Mientras tenga alas

y las alas vuelen.

Entonces me imagino como nunca imaginé

y me vuelvo palabras.

Palabras que alivian,

palabras que significan.

Palabras que buscan sentido

a lo que no lo tiene.

Palabras que me comparten.

Y espero por la ciencia,

ciencia que a veces libera al hombre de su inevitabilidad.

Quizás ella me alivie.

Espero por Dios.

Dios que a veces libera al hombre de su sin sentido.

Quizás él me acaricie.

Dolor que desapega al miedo, ya no me puede dañar.

Dolor que desapega al control, ya no lo poseo más.

Mientras lucho por mantenerme de pie,

el dolor sigue haciendo lo suyo,

transforma mi mente y mi rostro

cambia mi alma y mi sentir.

Resisto y desmayo,

resisto y me caigo,

pero me vuelvo a parar una vez, diez, cien.

Cada día, cada minuto detengo el sol, eternizo presentes.

Mientras lucho, me recuerda cada día en el espejo que sigue doliendo.

Dolor en el cuerpo, dolor en el alma,

y escondida en un recodo del espíritu,

un soplo de libertad.

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