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Una parte del universo cobró vida
Una parte de la vida cobró conciencia.
Conciente descubrió que podía conocer.
Que podía desafiar sus límites
y ansió llegar al infinito.

Le fue concedido el conocimiento.
A cambio, tuvo que pagar un precio.
Descubrió la finitud,
descubrió el futuro,
descubrió la historia,
descubrió la futilidad,
descubrió la muerte.

Se separó del resto de sus compañeros de ruta,
que inocentes, siguieron transitando el eterno presente.
“Conoceréis el bien y el mal, y seréis como Dios”
Le susurraron al oido.
Y así fue.

Cómo dioses poblaron la tierra y trajeron el dolor a todo lo vivo.
Extinguidores seriales, los llama la ciencia.

Ahora conocen, pero no lo suficiente.
Transforman, pero sin querer o no, lastiman
Saben el porvenir y le temen
Se quedaron sin Dios
Se sienten solos.

A veces añoran la inocencia perdida
Pero ya no les pertenece.
Son conscientes de su fragilidad
Son conscientes de su capacidad
Son conscientes de sus límites
Son concientes y responsables
Son humanos.

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