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CONSCIENTES

CONSCIENTES

Una parte del universo cobró vida
Una parte de la vida cobró conciencia.
Conciente descubrió que podía conocer.
Que podía desafiar sus límites
y ansió llegar al infinito.

Le fue concedido el conocimiento.
A cambio, tuvo que pagar un precio.
Descubrió la finitud,
descubrió el futuro,
descubrió la historia,
descubrió la futilidad,
descubrió la muerte.

Se separó del resto de sus compañeros de ruta,
que inocentes, siguieron transitando el eterno presente.
“Conoceréis el bien y el mal, y seréis como Dios”
Le susurraron al oido.
Y así fue.

Cómo dioses poblaron la tierra y trajeron el dolor a todo lo vivo.
Extinguidores seriales, los llama la ciencia.

Ahora conocen, pero no lo suficiente.
Transforman, pero sin querer o no, lastiman
Saben el porvenir y le temen
Se quedaron sin Dios
Se sienten solos.

A veces añoran la inocencia perdida
Pero ya no les pertenece.
Son conscientes de su fragilidad
Son conscientes de su capacidad
Son conscientes de sus límites
Son concientes y responsables
Son humanos.

POLVO DE ESTRELLAS

POLVO DE ESTRELLAS

EL COSMOS

Mirar al cielo es mirar la historia,
todo lo que ves, ocurrió ya hace mucho tiempo.
Mirar al cielo es viajar hacia el pasado de lo que ya fue y nunca volverá.
Es contemplar nuesto origen.
Lo miramos cómo si fuera hoy,
pero ya nada existe tal como parece,
solo es un majestuoso reflejo de lo que pasó.

Mirar al cielo es recordar que estamos hechos
Nuestra civilización, nuestra historia,
nuestra cultura, nuestro cuerpo.
Todo lo que vemos y sentimos,
fue amasado en el corazón de alguna estrella
y quizás seamos el único recuerdo que ella dejó.

Hijos de las estrellas, seres eternos.
¿Cuanta edad tenemos?
No la podemos contar.
Existíamos antes de nacer,
existiremos luego de morir.
Lo absoluto dotó de conciencia,
La conciencia que contempla la magnificencia de lo creado
A nosotros.

Puso eternidad en nuestra alma
La eternidad que tienen nuestros átomos
¿Cual es tu tiempo?
¿Días, semanas, años?
¿O cientos, miles o millones de años?

Mirar al cielo es contemplar la historia,
nuestra historia,
que nos abarca y nos trasciende.
Que anida en tus ojos que contemplan
En tus manos que acarician
En tu corazón que ama
En tus piernas que recorren el camino del encuentro,
hacia lo infinito.

Polvo estelar.
Recorrimos un largo camino hasta aquí
para poder contemplar en tus ojos la majestad de lo Absoluto.
Estalla la alegría cuando lo hallamos
Entonces entendemos.
De donde venimos, hacia dónde vamos.

_”El cosmos esta también dentro de nosotros. Estamos hechos de la misma sustancia que las estrellas”. _
_Carl Sagan_

Desde Ituzaingo hasta Marte – El final-

Desde Ituzaingo hasta Marte – El final-

Capítulo 12

Volver a ver la superficie fue una experiencia liberadora. Fueron tres días de incertidumbre y encierro en esa cueva llena de sorpresas que nos refugió. El cielo lucía despejado hacia el sur, pero sobre nosotros, hacia el norte, la oscuridad era total y sólo el saber que la nube negra se alejaba se sobreponía al espanto que nos causaba contemplarla. Salimos con una duración de viaje estimada de 20 horas y teníamos aire sólo para 10. Era imperativo que el oxígeno estuviese donde teníamos la última lectura del dron, aunque una cosa era lo programado y otra donde hubiese caído en el medio de semejante tormenta.

—Está desconocido el paisaje, parece otra parte de Marte —señalé.

—Lo veo complicado esto —dijo Marga—, sin GPS es como ir en medio de la niebla.

Luego de quince minutos de avanzar sobre la incertidumbre, una sonrisa se dibujó en el rostro de Adam:

—¡Lo conseguí, tenemos contacto con el satélite!

—¡Esa! —dije: con el satélite encontraríamos el oxígeno y el boleto de regreso a casa.

—Mmm, no detecto ningún dron; debe ser el trasponder de largo alcance, se debe haber roto en la caída —señaló Adam—. Lo único que nos queda es que funcione el localizador de corto alcance, pero tenemos que estar dentro de los dos kilómetros de su posición, tendremos que pasar cerca para detectarlo.

—Vamos a donde tendría que haber caído —dije.

Marga y yo nos alternamos en la conducción sin detenernos. Aunque el desplazamiento fue lento para permanecer detrás de la tormenta, el conducir con el GPS satelital era una maravilla, así que nos dirigimos a la supuesta ubicación del dron.

—¡Lo tengo! —dijo Gus—, 12 grados norte, rumbo 660.26, ahí están los tubos, a dos kilómetros.

—¡Vamos! —gritó Marga.

Cuando llegamos nos quedaba aire para 30 minutos. Adam y Gus se enfundaron los trajes y salieron a buscar los tubos. Los movieron con dificultad y los empalmaron a las terminales externas, mientras Marga monitoreaba el llenado de los tanques.

—70 por ciento, 75, 78, 84, 93, 98, hecho. Tenemos autonomía por 30 horas.

—Tanques fuera —dijo Adam, y descartaron los tubos, cerraron los empalmes y abordaron de nuevo.

—Rumbo 450, dirección Marinelis —ordené.

Y allí fuimos. El camino fue menos complicado de lo que esperábamos. A unos 10 kilómetros establecimos contacto con la base y la alegría de volver a escucharnos se hizo notar a ambos lados de la pantalla. Casi 80 horas después de la partida arribábamos a Marinelis, exhaustos pero felices. Lo habíamos logrado. Traíamos con nosotros el descubrimiento más sorprendente de toda la historia.

Capítulo 13

La verdad es que pensamos lo peor, que no lo habían logrado —dijo Iván y nos abrazó uno por uno—. Sentimos mucha impotencia por no poder salir en ayuda, pero realmente evaluamos evacuar la base por intensidad que alcanzó tormenta.

—Tenemos mucho que contarte, Iván —le dije.

—¡Cuánta misterio! Cuenten entonces, soy todo oídos.

Comencé el relato de nuestros descubrimientos. Al culminar, Iván estaba conmovido.

—¡No lo puedo creer! Ignacio, muchachos —nos miró a todos—, ustedes cambian historia, ¿dan cuenta de lo que hicieron?

En las siguientes semanas, todo los del equipo de análisis biomolecular y de microbiología se dedicaron a analizar el material y concluyeron que realmente la vida hallada en las profundidades de la caverna no era contaminación, sino que efectivamente era vida marciana. Iván pidió una videoconferencia con Moscú, Washington y Houston.

—En línea, comandante.

—Estimados colegas: quiero que ustedes sean partícipes de un descubrimiento asombroso: hemos encontrado vida bacteriana y agua en el subsuelo del planeta Marte.

Lo que siguió fue emocionante: el hallazgo nos obligaba a todos a replantear las ideas que nos habían llevado hasta ese momento de la historia. Luego de la euforia y las emociones, la Tierra solicitó el envío de las muestras, que fueron recibidas en una de las estaciones espaciales que se hallaban en órbita terrestre, donde las analizaron de nuevo y, después de las conclusiones positivas, lo comunicaron al mundo.

Meses después, en un acuerdo logrado en la ONU, se tomó la decisión de emplear todos los recursos de todas las bases existentes en Marte, en un esfuerzo conjunto, para determinar los alcances del descubrimiento y su extensión en el subsuelo del planeta.

Yo, por mi parte, tenía mis propios enigmas.

EPÍLOGO

7 de marzo de 2059

El viento sacudía los pinos y el primer frío del año se dejaba sentir mientras yo subía por el camino del bosque a la cabaña que daba sobre el lago de Villa la Angostura. Cuando llegué a casa, dejé las bolsas del mercado en la cocina y me senté a seguir escribiendo. Eran los tramos finales de mis memorias marcianas, lo que me daba un poco de nostalgia, ya que siempre me costó concluir las cosas.

Miré la ventana que daba al lago. Todavía me maravillaban los paisajes. Volví la mirada a la pantalla:

_Marte es hoy un planeta colonizado por los habitantes de la Tierra en forma masiva, habitado por alrededor de dos millones de seres humanos. El descubrimiento de vida realizado por nuestro equipo fue más vasto que lo esperado y posibilitó que establecerse en Marte sea mucho más sencillo de lo imaginado. Ahora es nuestro segundo hogar en el cosmos. _

Escuché sus pasos correr hacia mí, giré y lo alcé en brazos.

—Papi, dale, deja de escribir, vení con nosotros a jugar un rato —dijo Sebastián.

—Dejá a papá tranquilo, que tiene mucho que contar —dijo Marga, tomándolo de la mano.

—Que, ¿va a escribir de mi hermano? —pregunto curioso—, ¿otra vez?

—De ustedes también escribe, quédate tranquilo, dale, vamos que te preparé chocolate caliente con tostadas.

Fueron hacia la cocina y quedé nuevamente solo, pensando en las aventuras de Marte, en el amor que nos atrapó y la familia que formamos.

La familia del primer ser humano concebido y nacido en Marte.

Nuestro hijo mayor, Emiliano.

El marciano.

Desde Ituzaingo hasta Marte- capítulo 11-

Desde Ituzaingo hasta Marte- capítulo 11-

Después de un rato de relajarnos y comer una rica carne con papas al horno, empecé a hablar:

—Chicos, tenemos que decidir algo importante, que nos afectará a todos y quiero consensuar con ustedes, no ordenar —los miré a los ojos—, porque nuestro futuro depende de lo que decidamos hoy. Ya hicimos historia, pero para que los demás lo sepan tenemos que dar otro paso. Desde que llegamos, no he dejado de pensar cómo haríamos para volver con la tormenta y lo que acabamos de ver nos deja en principio dos opciones: uno, salir ahora con la tormenta encima pero, en estas condiciones, creo que no llegaríamos; o, dos, esperar a que se nos acabe el aire y morirnos ahogados.

—¿Entonces? —preguntó Marga.

—Tenemos seis horas para descansar y después les propongo explorar la caverna y ver si el aire es mínimamente respirable y si, con los filtros biológicos y de gases tóxicos, podemos sobrevivir en ese pozo las seis u ocho horas que nos faltan hasta que pase la tormenta, dejando las reservas de aire de Ulysses sin tocar para poder volver a salvo. Esa es mi idea, pero los escucho, no voy a decidir esto solo.

—Me parece arriesgado, pero mejor que quedarnos acá a ver cómo se nos acaba el aire —dijo Adam.

—Existe la posibilidad de que, adentrándonos en la caverna, el aire sea más respirable aún —Gus se entusiasmó.

—¿Brandon?—pregunté.

—Me parece un poco riesgoso, aunque todo ha sido así desde que salimos de la base; qué más da una más, estoy de acuerdo.

—Una última consideración —agregué—: seis horas de sueño y comprobamos si la tormenta amainó, como para ver si tenemos acceso al satélite que nos permita comunicarnos con Marinalis y, de ser así, vemos si pueden enviarnos rescate a mitad de camino.

Todos se mostraron de acuerdo. Después de cenar, preparamos todo para la siguiente jornada y nos fuimos a nuestras literas. Pero yo necesitaba… tenía que estar seguro de que no había vivido un sueño, así que, luego de esperar que todo se aquietara, salí de mi litera en la penumbra y fui hacia la de Marga. La puerta estaba entreabierta. Entré.

Ella esperaba, desnuda. Sus ojos cargados de deseo me recibieron, me quedé un instante quieto, la tomé de las manos y la recorrí con la mirada por primera vez, su belleza, su armonía, sus curvas, y me di cuenta cuánto lo había deseado y que nunca me había permitido sentirlo así.

Despacio me acosté junto a ella. La abracé fuerte, nuestras miradas se buscaron de nuevo y empecé a besarla, los ojos, la frente, los labios, la boca, el cuello, a hundir mi cara entre sus pechos, sentir su piel caliente, saborear su aroma, su respiración, la mía. Si hubiese habido alguna posibilidad de detener el tiempo por un momento, ese hubiera sido el instante elegido, allí, con su corazón latiendo en mi oído, quedarme para siempre así. Ella tomó mi rostro, sus uñas clavadas en mi piel y me besó.

La apreté con mis manos y la escuché susurrar:

—¿Por qué tardaste tanto?

Nos unimos, fue suave y en silencio. Era un sueño, no, no era un sueño. Me quedé dormido.

Cinco horas y media después, el reloj vibró en mi brazo. Seguíamos abrazados y ella dormía. Me despegué como pude, Marga se movió un poco y la besé. Entreabrí la puerta. Sólo se oía el ruido del aire acondicionado.

Me cambié y fui hasta la consola principal, toqué la pantalla y se iluminó con letras rojas. Un mensaje de Marinelis:

AQUÍ MARINELIS. INTENTANDO CONTACTO. ENVÍO DE DRON HACE 4 HORAS. TORMENTA GRADO 5 OCUPA CUARTO DE SUPERFICIE. DRON RECORRE 25 KM Y PERDIMOS CONTACTO. SUPLEMENTO DE OXÍGENO EN SUPERFICIE. COORDENADAS ESTABLECIDAS. MARCACIÓN POR 48 HORAS. ORDEN DEL COMANDANTE ESPERAR 24 HORAS Y SALIR LUEGO. MARINELIS FUERA. FIN DE MENSAJE.

El mensaje era de 18 horas atrás. Parecía que íbamos a sobrevivir nomás, volvíamos a tener futuro, y no pude menos que pensar en Marga. Venía el tiempo de hablar… y francamente no sabía cómo abordarlo.

Con todo el vértigo de lo que había pasado la última semana, no había podido detenerme a pensar, pero sentía cosas. Recién después de escuchar el mensaje de la base, podía soñar un futuro juntos. “Me parece que me estoy enamorando, ¿yo?”, pensé, mientras oía movimientos entre los muchachos, que se sorprendían de verme levantado con una sonrisa.

—¿Qué? —preguntó Marga.

—Contacto –señalé la pantalla.

Todos miraron con asombro.

—Me parece que tenemos pasaje de vuelta —señalé—. Marinelis nos dejó oxígeno a mitad de camino a la base, la aventura va a ser menos dramática de lo que pensábamos.

—¿Cómo pasó? —preguntó Gus.

—No sé, simplemente me levanté y vi esto en la pantalla, parece que están un poco preocupados por nosotros, es de 18 horas atrás.

—¿Y ahora?— preguntó Brandon.

—Cumplimos con el programa para hoy, pero no nos quedamos en la caverna, nos vamos a arriesgar a ir al encuentro del aire. Nos marchamos detrás de la tormenta, y a cruzar los dedos para encontrarlo.

—¿Cruzar los dedos? —dijo Gus.

—para tener suerte, argentinismo —dije.

Desayunamos huevos revueltos, que estaban muy buenos, con tostadas con queso, y luego comenzó el complicado protocolo de vestirnos para salir. Por primera vez desde que habíamos salido de la base, se respiraba un clima distendido. Marga se sentó a mi lado, y me miró con esos ojos cómplices.

—¡Oh, the lovers! —señaló Adam—, pueden besarse, si quieren, chicos, que acá no somos ingenuos, ¿muchachos? —miró al resto de la tripulación, quienes reían, mientras Marga era un semáforo en rojo, y yo no sabía qué decir…— Chicos,_ no problem_, esto no sale de acá, pero aguanten un poco, que todos estamos un poquito necesitados…

—Es que… —dije.

—Espero que se hayan cuidado; si no, la vida que vamos a encontrar va a ser medio gaucha y medio torera —dijo Gus.

—¡Joder, tíos, que no me apetecen los toros! —dijo Marga y todos se rieron.

—¡A brindar por el primer marcianito vertebrado! —dijo Adam y sacó de su bolso una botellita de champagne francés—, ésta la traje para festejar nuestro regreso pero creo que la ocasión lo vale. Brindemos, pues, en honor a lo que hemos descubierto y al amor de nuestros queridos compañeros y colegas.

Brindamos y nos saludamos, la noticia de la mañana nos había distendido bastante.

—Bueno, tenemos que completar nuestra última salida, a ver si podemos juntar algún dato más.

Así fue que organizamos la última etapa de la misión. Salimos y exploramos más que la primera vez. Parecía haber un mundo subterráneo lleno de vida, que había estado todo ese tiempo bajo nuestros pies, sin que nos hubiéramos percatado. No pudimos llegar mucho más lejos, pero con los datos recabados inferimos que no sólo existía vida bacteriana sino también invertebrada. Así, después de dos días extenuantes que me parecieron muchos más, nos disponíamos a partir.

—Adam, ¿cómo están las condiciones? —pregunté.

—La tormenta cesó, acá por lo menos; si salimos en una hora estaremos unos diez kilómetros detrás de ella, no sé cómo estará la superficie y el camino, pero le tengo confianza a Ulysses… Y también a nuestros pilotos.

—Yo también cuento con ellos —dije.

Terminamos las rutinas de salida, cargamos el material que habíamos recogido de la última exploración, cerramos todo y nos dispusimos a partir.

DICIEMBRE

DICIEMBRE

Diciembre es tiempo de Navidad.
Y la Navidad es un tiempo de comienzos,
y el tiempo de comienzos es un tiempo para lo nuevo,
donde lo nuevo es pura potencialidad.

Potencialidad que es esperanza de que el mundo puede ser mejor.
En donde todo se vuelve posible.
Es un tiempo de nacimiento
En que lo nuevo brota sobre lo antiguo que rejuvenece y en
el encuentro se vuelve diferencia.
Diferencia que nos asusta y que nos fascina,
que nos aleja y que nos atrae

Diferencia que nos desafía y nos invita
a salir del escondite
y acercarnos a conocer lo distinto.
Reconocernos en el rostro del otro,
en su mirada y en su aliento,
en su fuerza y en su corazón.

Dios se acerca en nuestra forma, aprendiendo nuestro idioma
para que yo pueda acercarme en tu idioma a vos.
Dios que aprendiendo de nosotros, nos invita a estar cerca,
Dios que se acerca en la ternura de un bebé indefenso,
Dios que elige necesitarnos por amor.
Dios que elige aprender de nosotros descubriéndonos en los ojos humanos de un niño que llora y sonríe

Dios que descubre
el afecto y la palabra,
el amor y la pasión,
el odio y el rencor,
la violencia y el terror,
la angustia y el dolor,
la incertidumbre y la desolación,
Dios que vive humanidad.

Navidad
es un tiempo de invitación a creer que lo imposible puede ser,
porque lo imposible un día se hizo humanidad.
En un niño de Belén
en quien lo eterno se volvió historia,
para que en nuestra historia,
lo impensable se vuelva vida.
Vida que nos encuentra y que nos reconcilia,
que ilumina para siempre nuestra oscuridad
en un Dios que nos abraza y nos invita
a caminar eternidad.

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