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A las 4:30, hora marciana, sonó la alarma de mi reloj. Entreabrí los ojos y me dolía cada porción del cuerpo, como si me hubieran dado una paliza. Todavía sentía su perfume en mi piel. “¿Nos habrán escuchado? Se que transgredí doscientos mil reglamentos militares de dos planetas”.

—Ignacio —dijo Gus—, arriba, desayuno listo y caliente.

—Voy.

Me vestí con todo el traje, salí de mi litera y allí los vi, a los cuatro, desayunar huevos y panceta disecados. Marga me saludó como cualquier otro día, no percibí en ella ningún signo de complicidad, ni mirada, ni gesto, nada.

—Buen día —dije.

—Hola, Ignacio. Ya desayuné, si te parece —dijo Adam—, puedo salir hasta la entrada y ver qué pasa ahí afuera.

—¿Estás listo?

—Sí, ya estoy.—dijo mientras terminaba de ajustarse el traje

—Dame diez, que como algo, y salís.

—Ok, espero.

Comí con hambre y rápido. Los huevos no lucían bien pero estaban muy ricos.

—Bueno, vamos —le dije—, procedé con cuidado y mantenete en línea permanente, con la cámara encendida.

—Son quince metros…

—Doscientos kilómetros por hora era el viento anoche.

—Dale, tenés razón.

Adam fue a la cámara de descompresión. Todos nos terminamos de preparar sin sacar un ojo del monitor. Cuando Adam empezó a transmitir, lo que vimos fue perturbador: noche cerrada en pleno verano a las seis de la tarde.

—Viento: velocidad…. 250 km por hora.

—¡Puta madre!, salí de ahí Adam, volvé.

—Esperá—dijo Adam—el sensor del traje me indica viento a mi espalda, voy a sobrepasar a Ulises y avanzar diez metros hacia el interior.

—Copiado, pero con cuidado, por favor.

Fue hacia el recodo de la cueva. En pantalla, lo vimos estirar su brazo hacia la oscuridad que había hacia su derecha.

—¡Hay viento! —gritó—. ¡Chicos! ¡viene viento desde dentro de la cueva!

—Extendé el sensor —ordené.

—Midiendo…

Los datos se transmitieron a la consola central:

Composición de muestra gaseosa_

Dióxido de carbono … 25%_

Nitrógeno…58%_

Oxígeno …17% _

Inertes …. Trazas_

Se agachó y tomó una muestra de tierra de la cueva, la colocó en el analizador primario y esperó_

Análisis microbiológico … Actividad bacteriana tenue positiva, viral negativa._

—¡Dios mío! —alcancé a decir.

—¡Hay vida en esta roca, encontramos vida!, ¡carajo! —gritó Gus.

—¡Hostias! —gritó Marga, mientras saltaba.

—Es preliminar muchachos, puede ser contaminación, bajen un poco la marcha— dijo Adam

—Es verdad—reconocí—Adam, acércate a Ulises, por favor; en 10 minutos estamos ahí.

Miré al resto

—Todos a trabajar, tenemos en nuestra puerta uno de los posibles hallazgos más importantes de toda la historia, no podemos equivocarnos.

—Sí, Ignacio —corearon todos.

En medio de una excitación de estudiantes, apurados por salir al nuevo mundo, me estaba poniendo el casco cuando mis ojos se cruzaron con su mirada. Ahí supe que no había sido un sueño, y también intuí que empezaba a vivir uno… O quizás dos.

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