Seleccionar página

Toda decisión que tomamos en la vida genera efectos colaterales.
Ellos son inevitables y apenas los distinguimos antes que nos confronten con su inesperada presencia.

Pero no los consideramos y pensamos que no serán,
que simplemente con nuestra ilusión y la voluntad, alcanza para acercarse a la plenitud.

Aunque sólo atisbamos un pequeño fragmento de la compleja realidad que nos rodea, y nunca terminamos de comprender lo que ocurre a nuestro alrededor.

Pensamos que el próximo trabajo será mejor, que la próxima pareja nos hará feliz, que aquel viaje nos colmará, que el amigo nuevo será fiel.
Y decidimos.

Esperamos, esta vez sí, la felicidad, y saltamos impulsados por nuestra ilusión de encontrarla.
Cambiamos de pareja,
Cambiamos de trabajo,
Cambiamos de amigos,
si podemos hasta de familia

Al principio no aparecen.
Hace falta tiempo para que los notemos, para que caiga el velo de nuestros ojos ilusos.
Y un día…
La pareja tiene familia,
El trabajo tiene jefes,
El trabajo no tiene jefes, y toda la responsabilidad es nuestra.
El viaje tiene complicaciones,
el amigo tiene otros amigos.
Miramos hacia atrás y
pensamos, si lo hubiese sabido…

La vida es cambio, riesgo y aventura.
La felicidad está al alcance de las manos.
Pero decidirla provoca efectos colaterales, y debemos aprender a  vivir con ellos
Siempre.

A %d blogueros les gusta esto: