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Palabra maldita,

palabra negada,

palabra escondida,

palabra prohibida.

Tan difícil es, que cuesta escribirla.

Queremos ignorarla y no la nombramos,

Queremos que nos ignore y no la pensamos.

Realidad que espanta, realidad que duele,

realidad inevitable, realidad invisible.

Pensamos que no existe hasta que nos roza

o hasta que insensible nos embiste.

Toda la naturaleza la intuye, la lleva en sus

genes, pero sólo nosotros sabemos.

Nacemos con el privilegio de saberlo todo,

nacemos con la maldición de saberlo todo.

La naturaleza la intuye, nosotros la conocemos.

Ella no distingue entre hombres o mujeres,

niños o ancianos,

justos o injustos,

ricos o pobres,

sanos o enfermos,

humanos o animales,

a todos atraviesa, a todos llegará.

Y nos preguntamos por qué,

y nos preguntamos cómo,

preguntándonos por qué tenemos que saber.

Curiosa y maravillosa síntesis es la humanidad,

un espíritu y un cuerpo anudados entre sí.

Ansia de inmortalidad uno, finitud mortal el otro,

nudo que lucha por sostenerse, nudo que lucha por desatarse.

Ante su porte tememos lo que sabemos,

tememos lo que desconocemos.

Unos temen infierno, otros ansian paraíso.

Unos temen la nada, otros temen no ser.

Ella visita a todos en este el viaje de la vida,

viaje desde un lugar que no recordamos

hacia un lugar que no imaginamos.

Viaje que realizamos con aquellos

que se alojan a nuestro lado y que amamos.

Queremos que el viaje sea infinito,

pero esta atravesado por el límite.

Un día ellos, un día nosotros,

tendremos que dejar nuestro lugar,

generosos con aquellos que aún aguardan viajar.

Algunos creen y se esperanzan,

otros dicen que no, que no hay nada más,

pero sabemos que  traemos ansia de eternidad.

Eternidad que nos hizo ser y que aún busca,

que aún nos ama y que aún añora.

Que sigue removiendo las piedras

que nos impiden ver la inimaginable realidad

que está más allá de nuestro percibir.

A la que debemos regresar algún día,

lejano o cercano,

cuando sea el momento en el que dejemos de viajar.

Para dejar atrás el tiempo rumbo a lo definitivo

que aguarda desde siempre,

aguarda y espera,

nuestro regreso a casa.

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