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  1.  Huir del furor curandis, convertise en el mesías es una tentación inevitable. Se está más cerca de ser una brisa que un huracán en la vida del otro
  2. Encuadrar, encuadrar, encuadrar.Se trabaja con sentimientos tan intensos e irracionales.que si se corta el cable equivocado pueden estallar y si lo hacen, lastiman mucho .El respeto del encuadre protege, cobija y posibilita el alivio psíquico tanto del terapeuta como del paciente
  3. Ejercer empatía,no blindarse ante el dolor, dejar que resuene dentro de uno mismo el sufrimiento, percibirlo es un excelente método diagnóstico y terapéutico
  4. El saber siempre es del otro, que no sabe que sabe.Se debe comprender su idioma afectivo, y ayudarlo a saber desde allí.El terapeuta debe ser un catalizador del proceso de cambio del paciente, no su causa
  5. No involucrarse personalmente bajo ninguna razón.Comprender que los sentimientos despertados en el proceso no son el resultado del encanto personal, sólo es el fantasma encarnado lo que fascina
  6. Mostrar mapaselegir los mejores caminos en la ruta que la necesidad del paciente impone, ser guía del camino escogido por el otro
  7. Ofrecer flexibilidad al rígido para permitir relajarse y firmeza al débil desde donde pueda sostenerse
  8. El criminal debe ser juzgado cuando es apresado, podemos juzgarlo en ausencia pero su condena es sólo un consuelo inútil.Lo que puede ser cambiado es aquello que le duele hoy al otro, no lo que le dolió ayer o le dolerá mañana.
  9. El dolor es el maestro que promueve el cambio, sino duele, no se cambia
  10. “Debes amar la arcilla que está en tus manos”.Sólo es posible intentar el cambio desde el afecto.No se puede ayudar a quien no se puede querer (no pretende ser cierto, sólo es como aprendí a trabajar)

Imagen del consultorio de Sigmund Freud , Museo Freud, Londres.

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